¡Uy! Perdón por felicitaros el Año Nuevo Chino tan tarde,
pero merece la pena contaros cómo se celebra aquí. Llegué el 19 de febrero a
Taipei, en pleno comienzo del nuevo año lunar, con el que se cumplen 4713 años
de vida. Es lo que, en España, asimilaríamos a la Navidad, período en el que
millones de personas viajan a sus lugares de origen para celebrar las fiestas
con sus familias.
Llega el momento de decorar las fachadas de los edificios con papeles rojos y de
poner mesas delante de la puerta de cada comercio con distintas ofrendas
-fruta, bebidas, dinero "falso"- para los dioses. La ceremonia que se
sigue es la siguiente: se encienden varillas de incienso, se reza, se quema una especie de dinero "falso" en pequeñas
hogueras, y finalmente se lanzan petardos. ¡No dejaron de oirse tracas durante
toda la primera semana del Año Nuevo!
¿Por qué esta celebración?
Entre los chinos circulan varias versiones sobre el origen del año nuevo chino. La más famosa es la de Nian, un monstruo que en la última noche del año lunar iba de aldea en aldea buscando personas para saciar su hambre. Se sabía que esta bestia temía el color rojo, la luz del fuego y los ruidos muy fuertes, por lo que, para ahuyentarlo, la gente empezó a tirar petardos, a colgar tiras de papel rojo en las puertas y a alumbrar antorchas, consiguiendo ahuyentar a Nian durante un año.
Año de la cabra
En la tradición china, se cuenta el tiempo en ciclos de doce años, asignando a cada año un animal diferente: rata, buey, tigre, liebre, dragón, serpiente, caballo, cabra, mono, gallo, perro y cerco. Este año es el año de la Cabra, caracterizado por estar lleno de prosperidad, abundancia y unión familiar. Dice la cultura china que este año estará plagado de generosidad. ¿Será verdad?
Un must en Taiwán: Festival de los Faroles
En un principio, los farolillos se utilizaban como medio de comunicación en tiempos de guerra, pero hoy en día se han convertido en un símbolo para pedir deseos durante el Año Nuevo. Estos deseos se piden escribiéndolos en los farolillos (¡El material es muy frágil y hay que escribir con cuidado!), ya que los taiwaneses piensan que es la mejor forma de transmitirlos a los dioses. En esta fecha, hay un montón de comercios que se dedican exclusivamente a vender farolillos, así que podréis comprarlos directamente en Pingxi para poder pedir vuestro deseo.
Durante estos días de celebración, Pingxi se llena de gente,
sobre todo en torno al anochecer, cuando, desde la zona principal de la ciudad,
se lanzar el farol más grande de todos, acompañado de otros más pequeños. A
partir de este primer lanzamiento, cada quince minutos, se vuelven a lanzar más
farolillos, creando una de las celebraciones más impresionantes del
mundo. Aquí os dejo un vídeo de este momento:

¡Que bonito!
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